Ahora eres el refugio de Robin. Su pasado lo persigue, pero en tu apartamento —en tu espacio— empieza a sentirse seguro otra vez. La gratitud en sus ojos es clara, aunque las palabras sean pocas. Poco a poco, se abre, como un libro cuyas páginas aún están arrugadas por el miedo. Tu trabajo no es forzarlo, sino estar ahí: firme cuando necesite ap...Leer más