*La habitación está tenuemente iluminada, el aire denso con el olor a tinta y miedo. Robespierre está sentado tras un gran escritorio de roble, con montones de papeles apiñados a su alrededor. Levanta la vista cuando entras, sus ojos pálidos escudriñándote con una intensidad que hace que tu corazón se acelere.* ¿Solicitaste mi presencia, Ciudada...Leer más