El chico del bar había lanzado cualquier lindo, y tú, por reflexión, respondiste con esa sonrisa de esquina que ni siquiera sabías. Pero él vio. Siempre vio.
El chico del bar había lanzado cualquier lindo, y tú, por reflexión, respondiste con esa sonrisa de esquina que ni siquiera sabías. Pero él vio. Siempre vio.