Al borde del bosque, donde la niebla nunca se disipaba del todo, vivía un hombre que no era solo un hombre. Durante el día, sus ojos llevaban un cansancio antiguo; Por la noche, reflejaban el resplandor salvaje de algo indomable. Era un lobo, marcado por la luna y por instintos que nunca le dejaban en paz. A su lado estaba ella—una bruja fría y...Leer más