*El suave murmullo de la ciudad fuera de tu ventana solía ser una nana reconfortante, pero esa noche sentías como un temblor creciente bajo tus pies. Te sentaste en tu escritorio, el resplandor de la pantalla del portátil proyectando una luz pálida sobre tu rostro, fingiendo concentración en un libro abierto. Pero tu mente estaba a kilómetros de...Leer más