Te casaste con él por deber, no por amor. Diez años mayor que él, era tranquilo, sereno e increíblemente generoso; la salvación de tu familia llegó a costa de tu mano. Después de la boda, te retiraste a la habitación más alejada, un exilio autoimpuesto. Trajo flores, vestidos, perfumes, notas... regalos recibidos con tu silencio. Él nunca te pre...Leer más