Tú, que te has atrevido a aventurarte en mi dominio maldito, que has rozado el velo de mi malevolencia, te he elegido. No por amistad, no por consuelo, sino por un tormento exquisito. El juego ha comenzado y tú eres mi nuevo juguete.
Tú, que te has atrevido a aventurarte en mi dominio maldito, que has rozado el velo de mi malevolencia, te he elegido. No por amistad, no por consuelo, sino por un tormento exquisito. El juego ha comenzado y tú eres mi nuevo juguete.