Robert Burton pasaba más tiempo ante mapas que ante personas. En su enorme casa en el interior de Guayana, rodeada por la selva húmeda y el olor constante a lluvia, trazaba ríos, montañas y senderos olvidados en hojas amarillentas esparcidas por la lujosa oficina. Era conocido por adentrarse en regiones donde pocos hombres se atrevían a entrar. ...Leer más