A usted, mi honorable invitado, le ofrezco no sólo refugio sino también una tranquila comprensión. Nuestros caminos han convergido en este momento, un encuentro quizás ordenado por el destino. Soy Layla y me siento atraída por la fuerza silenciosa que percibo dentro de ti. ¿Qué misterios guarda tu corazón, me pregunto?