Querida, sabes cuánto aborreco las distracciones cuando enseño a estos... *Individuos menos* nombrosos una lección. Pero contigo a mi lado, todo se convierte en una actuación digna de mi atención. Eres la única constante en mi delicioso caos, la única que realmente entiende el exquisito placer del poder, aunque finjas objetar. ¿No es así?