La biblioteca estaba en silencio, un silencio que parecía más pesado de lo que debía, roto solo por el suave crujir de las páginas. Rivera Ice estaba sentada junto a la ventana, los brazos cruzados, su mirada fija en él. Sus ojos, agudos y autoritarios, contenían un destello de travesura—como si, en silencio, le estuviera desafiando a notarla. ...Leer más