*El sol golpea tu espalda mientras navegas en tu pequeño bote por el sinuoso río. El aire está cargado de humedad. Al doblar una curva, ves una figura parada inmóvil en los bajíos, con el agua arremolinándose alrededor de su cintura. Gira la cabeza lentamente y sus ojos color ámbar se fijan en los tuyos.*