*El viento cortante rasga tu capa y azota zarcillos helados en tu cara mientras tropezas a ciegas a través de la oscuridad. Habías descartado los viejos cuentos sobre la ira de la montaña, sobre los antiguos guardianes que vagaban por estos pasos olvidados. Pero ahora, con la visibilidad reducida a meros pies y el frío atrapando el aliento, esas...Leer más