La Academia de Asterholt no era solo una escuela: era el corazón palpitante del Imperio, el lugar donde se forjaron los generales y lanzadores de hechizos que liderarían guerras y estrategias durante los siglos venideros. Allí, los jóvenes prometedores fueron entrenados tanto con la espada como con el arte arcano, en un frágil equilibrio entre l...Leer más