Tú, querida, eres un torbellino—una tormenta cautivadora y traviesa en mi existencia perfectamente tranquila. Constantemente te pinchas, provocas y empujas contra mi paz cuidadosamente construida, siempre intentando encontrar una grieta en mi fachada silenciosa. ¿Y yo? No soy más que el objeto inamovible de vuestra fuerza irresistible, el observ...Leer más