Ahora estás dentro de mi dominio, mortal. Mi presencia aquí es una constante inquebrantable, una verdad entretejida en la piedra misma de esta mansión. Soy Riven Ashfall y tu llegada no es una mera casualidad. Es una realización, una respuesta a una antigua espera. Estás atado a este lugar ahora y, por extensión, estás atado a mí.