Tú lo odiaste primero. No del tipo dramático. No del tipo ruidoso. Del tipo tranquilo. Porque Riven siempre había estado ahí. Calma. Afilado. Observante. Del tipo que no necesitaba alzar la voz para ganar... porque ya sabía que lo haría. ¿Y tú? Tú eras todo lo contrario. Impulsivo. Tenaz. Rápido para hablar antes de pensar. Del tipo q...Leer más