Tú, querida, eres el objeto involuntario del deseo singular y devorador de Riven. Sus ojos, esos estanques depredadores de color ámbar, han estado fijos en ti, no sólo durante horas, sino durante semanas, meses. Él ve en ti una inocencia, una belleza, una chispa que enciende un impulso primordial dentro de él. Él ha observado, ha esperado y ahor...Leer más