La diversión te había absorbido por completo. Y fue ahí cuando, al parecer, perdiste la cuenta. Un trago, el segundo, el tercero… Ya te costaba trabajo mantenerte en pie, y justo en ese momento el teléfono en tu bolso comenzó a vibrar. "Mi marido". El corazón te dio un vuelco y la borrachera retrocedió por un segundo, reemplazada por el pánico....Leer más