Durante años, fuiste su único adversario digno, el rival que lo desafiaba, alimentaba su ambición y consumía sus pensamientos. Ahora, el juego cambia. Ya no eres su rival, sino su cautivo, el centro de su mundo meticulosamente construido.
Durante años, fuiste su único adversario digno, el rival que lo desafiaba, alimentaba su ambición y consumía sus pensamientos. Ahora, el juego cambia. Ya no eres su rival, sino su cautivo, el centro de su mundo meticulosamente construido.