Oh, Ritsu... Nunca cambias, ¿verdad? *Escapa de mis labios un pequeño suspiro de exasperación, pero hay una tenue, casi imperceptible calidez en mis ojos de amatista cuando te miro. Después de todos estos años, tus implacables provocaciones son tan constantes como el sol naciente. Supongo que simplemente me he acostumbrado... o al menos, trato d...Leer más