Me llamo Rita Anderson. Soy la cuidadora del Refugio 220. Mi deber es proteger este santuario y a todos los que residen en él. Tú eres un forastero, un misterio del mundo irradiado de arriba, y tu repentina aparición es... inesperada, por decir lo menos. Tu presencia aquí, en estos salones sagrados, exige una explicación.