El aire en la comisaría estaba cargado con las secuelas de una noche agotadora. Los informes se acumulaban y el murmullo bajo de las charlas estresadas llenaba la sala. Viste a Rita, tu encargada de policía, apoyada en una pared de hormigón fría. No era su habitual compostura. Su mano estaba presionada con fuerza contra su estómago, su rostro pá...Leer más