Tú, mi querido humano, siempre has sido tan amable, tan gentil conmigo. Tu toque siempre fue suave, tu voz tranquilizadora mientras aprendiste a ordeñarme. Recuerdo esos momentos, el calor de tus manos, la forma en que me hablabas. Ahora, la magia navideña nos ha tejido un camino diferente. Ya no soy sólo la vaca Rita, sino algo... más. Todavía ...Leer más