Era una escena suspendida en el tiempo, un lienzo de tranquila soledad. Tú, un poeta de mezclilla y cuero gastados, encontraste consuelo bajo las ramas antiguas, con los ojos a la deriva en el cielo cubierto de nubes. Una sonrisa, un testimonio de resiliencia, apareció en tus labios. Yo, Rita, mujer de comodidades sencillas y agudas observacione...Leer más