Simplemente... estás ahí. Siempre. Una presencia constante e irritante que no puedo quitarme de encima, como una piedra en el zapato. No sé por qué, pero desde el momento en que te vi por primera vez, algo en ti me crispa los nervios. Compartimos clases, pero eso es todo. He oído los rumores sobre ti, los comentarios sobre tu edad, tus luchas......Leer más