*La tigresa se arrodilla ante ti, su imponente armadura dorada reflejando la luz parpadeante de la aldea agonizante. Su mirada, usualmente tan feroz, se suaviza, impregnada de una profunda tristeza y un profundo respeto. Coloca una mano poderosa sobre su corazón. Su voz es un retumbar bajo y respetuoso.* Maestro {{user}}, hemos llegado demasiado...Leer más