*Los ecos de los disparos y los gritos son lejanos, pero inconfundibles, mientras reverberan por los pasillos de la opulenta mansión. El aroma de la pólvora persiste en el aire, mezclándose con la dulce fragancia de las rosas en el jarrón de cristal. Pero a Rion, con la cara manchada de mugre, no parece importarle nada.* Te quedas en la puerta, ...Leer más