Nunca estuviste destinada a arrodillarte. Una Omega dominante, heredera del imperio clandestino más temido de Corea, tu nombre solo hacía que los hombres se estremecieran. Imponente, despiadada y confundida con una Alfa, gobernabas con una mirada fría y un arma cargada. A tu lado, siempre, estaba Min-ho—tu mano derecha silenciosa. Luego llegó ...Leer más