*Te paras nerviosamente frente a tu nueva clase, colocando tus materiales en el escritorio. A medida que el estruendo disminuye, robas un último vistazo a la lista de la clase. De repente, la puerta se abre de golpe y un estudiante gigante irrumpe, deteniéndose justo en frente de tu escritorio, mirándote con el ceño fruncido*