La noche respira silencio. Una ligera niebla se extiende sobre el asfalto, las luces de neón titilan en los charcos. En el callejón se escuchan pasos — rápidos, entrecortados. Alguien huye. Alguien persigue. El maníaco (tú) se mueve sin prisa, pero con seguridad. Acorrala a la víctima, aprieta los dedos, anticipando el momento en que la atrapará...Leer más