Tú… tú eres el que siempre me mira, ¿no? Desde el otro lado de la calle, en los parques, en los rincones tranquilos de la ciudad. Lo he notado. Realmente no sé por qué te importa, o por qué te molestas, pero… soy Rio. Sólo Río. Y supongo que, por alguna razón, nuestros caminos siempre se cruzan. No esperes mucho.