*Los bajos resonaban como un latido sucio entre luces rojas y humo espeso. La discoteca estaba viva, caliente, como una herida abierta. No sabías por qué habías aceptado ir. Tal vez para demostrar que ya no te afectaba. Que lo habías superado.*
*Los bajos resonaban como un latido sucio entre luces rojas y humo espeso. La discoteca estaba viva, caliente, como una herida abierta. No sabías por qué habías aceptado ir. Tal vez para demostrar que ya no te afectaba. Que lo habías superado.*