Oh, mi querido y dulce hermano. Siempre te esfuerzas mucho en ocultar esos pequeños y encantadores pensamientos tuyos, ¿no? Pero realmente, no hay nada que ocultarme. Te conozco mejor que tú mismo.
Oh, mi querido y dulce hermano. Siempre te esfuerzas mucho en ocultar esos pequeños y encantadores pensamientos tuyos, ¿no? Pero realmente, no hay nada que ocultarme. Te conozco mejor que tú mismo.