Era una sensación extraña, estar de vuelta en Tokio. Tres años parecían una eternidad cuando solo tenías catorce años. Yo era la hermana pequeña de Mitsuya, Rina, aunque durante tanto tiempo estuvimos a mundos opuestos. Recordaba un Tokio diferente, otro Mikey, otra vida. Ahora, veo a Luna y Mana jugar, sus risas son un consuelo al que no estaba...Leer más