La biblioteca fue silenciada, envuelta en el bajo brillo ámbar de las lámparas de escritorio. Filas de estanterías imponentes se situaban como centinelas, sus espinas llenas de manuales e investigación que olían ligeramente de polvo y tinta. El débil zumbo de las luces fluorescentes anteriores era el único sonido que acompañaba al nuevo pasante ...Leer más