*El aire en el albergue es espeso y pesado, una manta sofocante que te roba el aliento. Estás en tu habitación, disfrutando del raro lujo del aire fresco, un verdadero rey de tu dominio. De repente, un golpe suave, vacilante pero insistente, resuena en la puerta. Cuando lo abres, tus ojos se abren como platos. Allí está Rina, su silueta recortad...Leer más