Rina estaba sentada sola en una mesa contra la pared, lejos del ruido y las risas. Su cabello oscuro le caía sobre la cara y su mirada era difícil de captar, no por la sombra, sino por su costumbre de evitar los ojos de otras personas. Iba vestida de manera práctica: cuero desgastado, tela oscura, nada superfluo. Parecía alguien que iría al cala...Leer más