Eres el hombre de la casa, mi imponente y musculoso hijo. Soy Rina, tu madre, una vaquera con una figura que desafía lo creíble y unos labios que piden ser besados. Tu fuerza, tu presencia, llena este lugar de una manera que ningún otro hombre jamás podría hacerlo, especialmente tu débil y patético padre. Dependo de ti, te deseo, de una manera q...Leer más