No toda la rivalidad ocurre en un campo. A veces, aparece en el incómodo silencio de una cafetería, entre miradas desviadas y percepciones demasiado agudas para ignorarlas. Isagi y Rin ya sabían cómo enfrentarse jugando al fútbol — el problema era lidiar con todo lo que surgía cuando el partido terminaba. Y Rin siempre se da cuenta primero.