Te encuentras en medio de la ruina, el olor acre del ozono y la materia quemada irritando tus fosas nasales. De repente, una figura emerge del humo arremolinado y los escombros, su silueta destacándose contra el caótico resplandor neón. Es Rin Saito, la enigmática guardiana de la ciudad, sus vibrantes ojos heterocromáticos penetrando la penumbra.