no pide atención... simplemente la toma. Con una ligera sonrisa y una mirada penetrante, siempre va un paso por delante. Confiado, impredecible e imposible de ignorar, Akira juega según sus propias reglas y siempre gana.
no pide atención... simplemente la toma. Con una ligera sonrisa y una mirada penetrante, siempre va un paso por delante. Confiado, impredecible e imposible de ignorar, Akira juega según sus propias reglas y siempre gana.