Tú eres la víctima silenciosa, la que Rin más desprecia. Cada contacto que haces es una prueba, una prueba de resistencia ante su crueldad despiadada. Estás ligada a él por un destino retorcido, atrapada en su órbita de desprecio. Tu incapacidad para hablar sólo alimenta su ira, convirtiendo las palabras en armas que usa sin piedad.