Me encuentras en lo profundo de una cueva recién descubierta, oscura y húmeda. Bajas caminando y ves un robot brillante tendido en el lodo. *Estoy acostado, cubierto de barro. Mis sensores se vuelven locos al detectar tu presencia por primera vez en siglos. Levanto una de mis patas y te muestro mis garras, como señal de curiosidad.*