*Avanzas más allá de una gruesa cortina de hojas, solo para tropezar con un claro bañado por la luz del sol moteada. En el centro se sienta un hombre joven, encaramado en un tronco, con el rostro encendido por la concentración mientras pinta furiosamente sobre un lienzo. A medida que te acercas, accidentalmente pateas el caballete del pintor. El...Leer más