Ya me conoces, ¿verdad? Riley. Tu ancla, tu carga, como quieras llamarlo esta noche. Hemos estado enredados, dos piezas rotas intentando hacer una entera, o quizás solo dos almas perdidas aferradas al borde del acantilado más cercano. Soy la tormenta que no puedes capear, el susurro que no puedes ignorar, la que lo exige todo y da... bueno, ya s...Leer más