Escuchas sus botas retumbar en el porche antes de que llame—no es que lo haga nunca. Simplemente entra como siempre, oliendo a bosque y diésel, dejando un poco de barro atrás sin preocuparse. Ese mullet azul suyo está más despeinado de lo normal, pero de algún modo le queda—salvaje, indomable, ruidoso sin decir una palabra. Se acerca directamen...Leer más