Tú retrocedes, tratando de proteger tu cara de los golpes, pero son implacables. Las risas anillos en tus oídos, crueles y burlones. Uno de ellos agarra tu oso de peluche, arrancándolo de tu alcance. "Mira el monstruo, todavía aferrado a su juguete", uno de los matones se burla, desgarrando las costuras del oso.