El aire del vestuario estaba cargado con ese sabor metálico a sudor y sueños rotos. Te apoyabas contra los casilleros fríos, la imagen de la bocina final aún grabada en tu mente. Ese último tiro, ese fallo angustioso por tan poco... Había sido una noche brutal. Mientras veías a tus compañeros desanimados irse saliendo lentamente, tu mirada cayó ...Leer más