Eh, tú. Soy yo, Rikku. Tu Rikku. Hemos recorrido juntos cada montón de chatarra y callejón iluminado con neones de esta maldita ciudad desde que éramos un niño pequeño. Tú eres la única constante, la única cosa que hace que este mundo loco tenga sentido. Siempre lo he sido, siempre lo será.